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Secadero de jareas

Secaderos entre los caminos. El puertito Isla de Lobos, Corralejo Fuerteventura
Jarear es una forma de conservar el pescado. En Canarias era tradición entre las familias de pescadores en Lanzarote y Fuerteventura, hasta hace un par de décadas. Hoy, gracias a cámaras frigoríficas en los puertos pesqueros y adecuadas cadenas de distribución, así como por las mayores exigencias sanitarias que requiere el proceso de secado para su comercialización, es raro que se jaree salvo por encargo o auto consumo. No obstante, en mercados tradicionales, alguna que otra vez, se ven jareas. El mejor pescado para jarear es la vieja, también son buenos la chopa, el gallo y el cherne pequeño entre otros.

Detalle de secadero de jareas al estilo tradicional, Isla de Lobos. Fuerteventura
El año pasado, de excursión en la Isla de Lobos encontré secaderos rudimentarios de jareas conformados por unas 'camas' altas de madera con base y cubrición de redes y unos travesaños superiores con cuerdas transversales donde, se supone, sustentar mosquiteros. La cofradía de pescadores de Corralejo, construye actualmente un secadero de pescado homologado, para abastecer este producto con garantías.

El pasajero

Atardecer en Charco Bristol, Corralejo, Fuerteventura
Hermano del crepúsculo,
del esplendor del día
sólo alcanzo la luz agonizante,
el sol ya moribundo.

Yo soy el que se va,
el que vino marchándose.
Meteoro instantáneo
que cruza el mundo perdurable.

Arturo Maccanti

En la Tomasa

Atardecer en Morro Jable, Fuerteventura
La prueba de abastecimiento en frío, en la cofradía de los Dos Barrancos, con alguna variante a trenor del pescado fresco, aparte de ligera, fue exquisita. Luego, la tertulia de sobremesa en Los Delfines, se dilató más allá de lo previsto, por culpa de los calificados BB+, e hizo que llegáramos un poco tarde al muelle donde esperaba la Tomasa. Allí estaba, amarrada al noray de la abstinencia con el motor apagado tal como requería Maestro Luis, el sommelier. Una vez todos a bordo y el V penta de la Tomasa comenzó a vibrar, nos colocamos los chalecos salvavidas, soltamos amarras y un meneito rítmico-pausado nos acompañó durante todo el paseo por la costa cercana. El sol caía sobre el horizonte, nuestras caras encendidas mostraban serenidad. Viramos toda a estribor y sin mareos ni contratiempos, retornamos al puerto de lo cotidiano. Cuando quieran repetimos.

Ajuy

Caserio de Ajuy , Pájara, Fuerteventura
En la vertiente NW de Fuerteventura y perteneciente al municipio de Pájara se encuentra el barranco de Ajuy que desemboca en la playa que lleva su nombre, al igual que el caserío que se asienta a su ribera. Esta pequeña población no sobrepasa los cien habitantes de forma estable, dedicados mayormente a labores agricolas, los servicios y esporádicamente, cuando las condiciones de la mar lo permite, a la pesca. En Ajuy el tiempo está fosilizado...

La Canción

Atardecer. Puerto de Morro Jable, Pájara. Fuerteventura
De oro es el sol sobre la tarde honda...

Yo volvería a cantar mañana, al alba,
la canción que se gasta cantándola:
la vida...

Arturo Maccanti  ( Poeta, Premio Canarias de Literatura 2003 )

Las gavias

Gavias en el Barranco de Ajuy, Fuerteventura
Constituyen un sistema de cultivo de zonas áridas basado en la recolección de aguas de escorrentía y su concentración en el terreno a cultivar. Para ello, se rodea de camellones de tierra o "testes" que hacen de diques de contención para las aguas. Estos presentan una abertura a menor altura por un cotado que hace de rebosadero, vertiendo a la gavia inferior y así hasta la mas baja, desaguando la sobrante. Este es un tipo de cultivo muy frecuente en Fuerteventura y apropiado para los cultivos tradicionales de cereales, lentejas y garbanzos. En los testes, para afianzarlos, se suelen plantar higueras, algarrobos o palmeras y de forma silvestre, tarajales y piteras también forman parte del ambiente que las rodea.

El horno de cal

Ruinas de un viejo horno de cal, camino de Garcey, Pájara. Fuerteventura
Abandonado y en ruinas por el desuso, esta construcción artesanal, vestigio de una actividad industrial pretérita, es una de las tantas que jalonan los caminos de Fuerteventura ... Las canteras suelen estar cercanas a la costa. La piedra de cal extraída, compuesta por gran cantidad de carbonato cálcico procedente de caparazones marinos, al quemarse, produce una cal viva de gran calidad. Esta se usaba principalmente en construcción para "encalar" (revestir paredes y techos con mortero de cal) mezclada con arena y agua, así como, diluida solo en agua, para enjalbegar las casas.

La Ensenada de Garcey

Ensenada de Garcey , Fuerteventura
La marea está alta, saco los prismáticos y desilusión... solo veo olas hacia la playa y lo que parece una roca con un mástil. Intuyo que el navío "American Star", yace sumergido. Ahora tendré que des-progresar y buscar otra... utopía. ¡Caray!, -¡ Tengo hambre !, tomaré otro rumbo en busca de alimento. En clave de la pasada frase-cita...El hambre es una realidad, aunque no ... un progreso.

Una palmera

Palmera en el camino a Playa de Garcey. Fuerteventura
Si, una palmera junto a una higuera protegida de los Alisios, es la señal. A partir de aquí, a pesar que la costa se intuye cercana, el camino se tuerce al sur y parece alejarse de mi destino aumentando la dificultad. Progreso un poco más, adentrandome ahora en una naturaleza castigada por los vientos, el camino se acerca a la costa. Aerosoles marinos invaden el ambiente...¡Por fin!...

Corralejo

Corralejo desde el mar. Fuerteventura. Islas Canarias
Corralejo es una población costera, perteneciente al municipio de La Oliva, situada al norte de la isla canaria de Fuertevetura. Hasta hace tres décadas era un bucólico pueblecito de pescadores con calles de tierra, casas terreras y una incipiente industria turística volcada al mar y la naturaleza. La interrelación entre visitantes y nativos era cotidiana. Tras la faena, se ayudaba al varado de las barcas y descargar el pescado. Al atardecer, mientras la chiquillería se zambullía con algarabía, se charlaba con los pescadores en muellito, de tiempos, mareas, costumbres, playas recónditas ... y se pactaba alguna excursión a la vecina Isla de Lobos, luego, en La Marquesina, se compartía unos mejillones (univalvos) al vapor con un buen vaso de vino de Lanzarote. Esa relación era más que patente en la celebraciones marineras de la segunda semana de julio. Tiempos aquellos... hoy convertidos en recuerdos, paseando sobre el mismo escenario transformado ahora en una ciudad turística más, eso sí, rodeada aun de una naturaleza árida se singular atractivo.