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Presiediendo Garachico

Iglesia de Santa Ana , Villa de Garachico. Tenerife
La Villa de Garachico fundada a finales del siglo XV por el comerciante genovés Cristóbal de Ponte, durante el XVI/XVII llegó a ser el primer puerto de Tenerife con tráfico marítimo directo con América, lo que supuso prosperidad para la localidad y entorno. En 1646 un aluvión de tierra, que causó más de un centenar de muertes, arrasó gran parte del pueblo y el puerto, donde destrozó al menos catorce barcos allí anclados. Las cuantiosas pérdidas tardaron décadas en superarse Pero la peor desgracia para Garachico estaba por venir, la erupción del volcán de Arenas Negras el 5 de mayo de 1706. De madrugada siete coladas de lava bajaron por la ladera garachiquense arrasando y sepultando una parte de la villa, ensañandose especialmente en su puerto, que quedó totalmente cubierto. En estas desgracias, singulares elementos arquitectonicos se perdieron, otros como la Iglesia de Santa Ana S/XVII fue seriamente dañada, perdiendo sus techos y retablos, recuperada posteriormente, hoy guarda valiosas obras de arte dignas de admirar, especialmente en imaginería y ofrebrería. Su fisonomía con su blanca y esbelta torre sigue presidiendo Garachico

Taganana

Taganana, vista desde El Bailadero. Macizo de Anaga, S/C de Tenerife
En la geografía tinerfeña, Taganana es uno de los rincones más escondidos a pesar de estar cerca de la capital. Solo se descubre salvando las empinadas montañas de Anaga. Ello no fue óbice, para que fuera uno de los primeros enclaves en ser colonizados tras la conquista de la isla en 1496. Contaba con tierra fértil, abundante agua y sol, elementos que propiciaron cultivos como la caña de azúcar primero y posteriormente la vid, cuyos vinos, antaño convenientemente comercializados en Inglaterra y los Países Bajos, alcanzaron cierta notoriedad, con la consecuente prosperidad para el pueblo. Aun hoy los bancales que moldean las laderas, sus casas tradicionales en los lomos , sus iglesias y ermitas, así como el arte flamenco que guardan, son huellas que perduran de aquellos tiempos.

Casa de los Oramas

Casa de los Oramas, San Juan de la Rambla. Tenerife
El casco histórico de la villa de San Juan de la Rambla contiene un patrimonio arquitectónico y urbanístico que se ha conservado relativamente bien hasta nuestros días. Paseando por sus calles y plazas podemos contemplar algunas ejemplos de arquitectura canaria como esta casona, conocida como Casa de los Oramas S/ XVII, situada frente a la torre de la iglesia con fachada principal a La Calle Estrecha. Es un edificio de dos plantas con patio y cubierta de teja con cantería bajo el alero. De su fachada principal sur, destaca un balcón cerrado con celosía y la carpintería de madera de tea en cojinetes tanto en puertas y como en las ventanas a la izquierda del balcón. Haciendo esquina con un callejón trasero hay una tercera planta que servía de granero, con ventanas de corredera. Se notan algunas filtraciones bajo el alero que requieren ser corregidas y pintar luego. Conservar el patrimonio es una obligación, para con las generaciones futuras.

San Juan de la Rambla

Iglesia parroquial y casa con balcón en ajimez. Villa de San Juan de la Rambla . Tenerife
En el norte de Tenerife , se encuentra la bella y pequeña Villa de San Juan de la Rambla ubicada en el litoral, bajo La Ladera y el cantil del Masapé, entre los barrancos de Poncio y el de La Cantera. Su casco histórico se centra en la iglesia parroquial y las casonas que la arropan al sur y a poniente. Hacia 1529, el portugués Martín Rodríguez, considerado fundador del pueblo, erigió junto al camino real que atravesaba la zona de Malpaís una primera ermita dedicada a San Juan Bautista, que sería convertida en parroquia el año 1542.

Iglesia S. Juan Bautista, S/XVIII en Conjunto Histórico, San Juan de la Rambla
Su actual configuración de dos naves es bien distinta de aquella primitiva ermita, debido no solo a las sucesivas ampliaciones sino a la total reconstrucción a raíz del temporal que la destruyó en 1720. En 1953, a la antigua torre de cantería local se le añade un tercer cuerpo sobre las campanas, con tejados al estilo regionalista, para ubicarle un reloj de cuatro esferas un tanto desproporcionado para la altura de la torre, aunque le resultó cómodo a Don Paco Oramas, que no tenía que cambiar de gafas, cuando leía el periódico sentado junto a la ventana.

Agulo

El Charco y Las Casas, Agulo, La Gomera
Agulo, es el más pequeño de los seis municipios en que se divide la isla de La Gomera. Abierto al norte, su núcleo urbano esta cerrado al sur por un escarpe semi-circular de altas paredes que lo aislan del resto municipal, lo forman los barrios de El Charco, Las Casas y La Montañeta; núcleos compactos que albergan en sus estrechas callejuelas una buena muestra de la arquitectura doméstica gomera. La carretera que lo circunda, a medida que sube en cota hacia el túnel , constituye un autentico mirador, donde la fisonomía urbana del núcleo en contraste con los cultivos que lo rodean, destaca sobre un azul atlántico del que emerge la Isla de Tenerife coronada por El Teide. Un paisaje para recordar.

Villa de Arico

Villa de Arico. Tenerife
Constituye el núcleo capitalino del municipio homónimo, situado en el sur de Tenerife. Es un caserío de medianías enclavado en un lomo a 600m de altitud, con algo más de 550habitantes. Atravesado por la antigua carretera general del sur se rodea de un paisaje agrícola abancalado, de cierta austeridad, sobre el que destaca la Iglesia de San Juan Bautista en un entorno reducido de arquitectura tradicional, delimitado al norte de la misma y catalogado Bien de Interes Cultural en la categoría de Conjunto Historico en 1985. Merece la pena darse un paseo y visitarlo.

Ajuy

Caserio de Ajuy , Pájara, Fuerteventura
En la vertiente NW de Fuerteventura y perteneciente al municipio de Pájara se encuentra el barranco de Ajuy que desemboca en la playa que lleva su nombre, al igual que el caserío que se asienta a su ribera. Esta pequeña población no sobrepasa los cien habitantes de forma estable, dedicados mayormente a labores agricolas, los servicios y esporádicamente, cuando las condiciones de la mar lo permite, a la pesca. En Ajuy el tiempo está fosilizado...

San Cristóbal de La Laguna

Vista parcial de La Laguna desde la subida a Mña San Roque. Tenerife
Este es el nombre oficial de la ciudad que los tinerfeños y yo diría que todos los canarios llamamos "La Laguna". Esta hermosa ciudad fundada, según dicen los eruditos, un 27 de julio de 1946 ha cumplido sus 515 años de historia. Su casco histórico, conserva inalterada su traza inicial como ciudad abierta y data de 1502/5. Se hizo con hilo y cordel, teniendo en cuenta los cuatro puntos cardinales, convirtiéndose en un ensayo y ejemplo para las ciudades coloniales del nuevo mundo. Por tal motivo y por el patrimonio arquitectónico y cultural que aun conserva, fue declarado en 1999 Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Este hecho marcó una toma de conciencia por parte de autoridades y ciudadanos, que traducida en obras de peatonalización, rehabilitación, adecentamiento de edificios y dinamización comercial ( mayormente: tascas, bares y restaurantes ) ha supuesto la revitalización de la ciudad para disfrute de todos.

Corralejo

Corralejo desde el mar. Fuerteventura. Islas Canarias
Corralejo es una población costera, perteneciente al municipio de La Oliva, situada al norte de la isla canaria de Fuertevetura. Hasta hace tres décadas era un bucólico pueblecito de pescadores con calles de tierra, casas terreras y una incipiente industria turística volcada al mar y la naturaleza. La interrelación entre visitantes y nativos era cotidiana. Tras la faena, se ayudaba al varado de las barcas y descargar el pescado. Al atardecer, mientras la chiquillería se zambullía con algarabía, se charlaba con los pescadores en muellito, de tiempos, mareas, costumbres, playas recónditas ... y se pactaba alguna excursión a la vecina Isla de Lobos, luego, en La Marquesina, se compartía unos mejillones (univalvos) al vapor con un buen vaso de vino de Lanzarote. Esa relación era más que patente en la celebraciones marineras de la segunda semana de julio. Tiempos aquellos... hoy convertidos en recuerdos, paseando sobre el mismo escenario transformado ahora en una ciudad turística más, eso sí, rodeada aun de una naturaleza árida se singular atractivo.